En septiembre de 1945, Masaru Ibuka regresó a Tokio, una ciudad que había quedado destrozada por la guerra, para comenzar a trabajar. La estrecha zona del
tercer piso reservada para los paneles de conmutación de los Grandes Almacenes Shirokiya (los Grandes Almacenes Tokyu,
que cerraron en enero de 1999) en Ni Nihombashi se convirtió en el nuevo taller de Ibuka y su grupo. El exterior de concreto del edificio,
que apenas había sobrevivido los incendios de la guerra, presentaba grietas por todas partes. Sin ventanas, la nueva oficina era pequeña y sombría,
pero gradualmente, el entorno de la oficina empezó a cobrar vida cuando empezaron a llegar de la fábrica de Suzaka planchas de acero al
silicio, perforadoras y personal que había estado atando cabos sueltos y que ahora se unía al personal de Shirokiya.